Captura de pantalla 2016-05-06 a la(s) 14.12.11El pasado miércoles 26 de abril falleció en su domicilio de Vitoria Antonio Pacheco Fuentes, nuestro Maestro, nuestro Apoyo y nuestro Amigo. Antonio Pacheco empezó a enseñar a los dieciséis años y desde entonces, su vida estuvo dedicada a ayudar a las personas a despertar su conocimiento interior, abrir sus corazones y encontrar la forma de vivir la vida con plenitud. El afán de enseñar y ayudar que lo impulsó siempre, tanto en su escuela del pueblo alavés de Alegría, como en los grandes grupos de terapia que dirigió por España y varios países de Latinoamérica, estuvo presente en su vida hasta el último momento haciendo que la enfermedad con la que convivió durante dos largos años no se convirtiera en un combate con la muerte, sino en una celebración de la vida, en una oportunidad de aprender y de transmitir a los demás lo que iba descubriendo.

 

La Terapia Corporal Integrativa (TCI) es la síntesis de conocimiento y de trabajo sobre sí, que él nos ha dejado, y es tan grande su legado, que sin duda podemos decir que Antonio está mas vivo que nunca. Ahora nos toca a todos nosotros seguir con la expansión de su mensaje: a ti, a mi, a nosotros….. ya que al que escucha hablar de la estrella, del ser esencial, del autoconocimento y la compasión como medio de transformación, algo le resuena dentro y queda tocado en su corazón.
A su funeral asistieron muchísimas personas, porque, además de los presentes, cada uno de los que mandasteis palabras de amor y gratitud estuvisteis allí con él, con su familia, con nosotros.
En nombre del Equipo TCI de Andalucía gracias a todos los alumnos, pacientes, amigos, compañeros. Gracias a la familia de Antonio que nos abría las puertas de su casa y sus corazones cuando íbamos a Vitoria. Y gracias al Misterio por la inmensa fortuna de haber puesto en nuestro camino a un maestro, padre, amigo como Antonio. Yo Soy. Gracias, gracias. gracias.

 

“No llores en mi tumba, no te aflijas, recuerda que me enfrenté a la muerte con conciencia y que me fue concedido el tiempo necesario para despedirme y reconciliarme con la vida con dignidad. Recuerda que mi vida fue plena, que fui un buscador afortunado, que al final de mis días encontré la paz y la unidad, me reafirme en el sentido de la vida que ya creía.
El principal sentido de la vida es conocerse a sí mismo, para saber que hemos venido a este mundo a aprender y a dar. Yo siento que he cumplido mi misión y que puedo entregarme a la muerte en paz.”

Antonio Pacheco